Reflexión a toda costa, ideas del CCCB
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En las dos últimas décadas, las metrópolis del sur de Europa y del
Mediterráneo se han convertido en destino de los flujos migratorios
europeos, tanto internos como externos, particularmente procedentes del
norte. Paralelamente, se está registrando en las costas un proceso de
dispersión urbana de grandes dimensiones y rápido crecimiento. En poco
menos de treinta años, buena parte de las ciudades y regiones
metropolitanas europeas han duplicado -y en ocasiones, triplicado- la
ocupación del suelo urbano en relación a su historia anterior.
España es el segundo país en el ránking mundial de número de turistas y
ganancias del sector. Vive el proceso de urbanización más acelerado de
su Historia. La costa mediterránea concentra actualmente al 44 por
ciento de la población y al 42 por ciento del PIB. En las provincias
costeras del Mediterráneo se concentran 17 millones de habitantes, cifra
que, según estimaciones oficiales, ascenderá a 21 millones en el año
2020. Por su velocidad de desarrollo y sus niveles de concentración,
equiparables a los de Shanghai, Río de Janeiro o Tokio, la costa
mediterránea española se ha convertido en la primera megalópolis
europea. A partir de la constatación de esta situación, se hace preciso
reflexionar sobre el desarrollo del turismo de masas y la
sobreurbanización del literal costero, haciendo hincapié en los efectos
causados, un asunto de reflexión ineludible.
Del compromiso con esta reflexión parte el equipo integrado por Manuel
Gausa, Silvia Banchini y Luis Falcón, que se han propuesto analizar sus
fenómenos a través de las actividades de la asociación Intelligent Coast
(www.intelligentcoast.es), una de las cuales ha sido el simposio
realizado a finales de julio en el Centro de Cultura Contemporánea de
Barcelona bajo el título de Turismo XXL. La Megalópolis Europea.
Superurbanizado. La idea de este formato parte de la lectura de
la costa mediterránea como un territorio superurbanizado, en sintonía
con los postulados generados durante los años 90 por Rem Koolhaas y la
visión expuesta por MRVDV en Costa Ibérica. Pero, esta vez, el análisis
propuesto por Manuel Gausa y su equipo encuentra un sólido punto de
rigor y comprende que se trata de un tema que debe ser estudiado y
discutido de forma plural, alejado de actitudes de intelectualismo
lúdico, localizando a todos los actores involucrados (políticos,
arquitectos, urbanistas, promotores urbanísticos, ecologistas,
empresarios turísticos, compañías aéreas de bajo coste) y abriendo un
debate basado en la formulación de las preguntas necesarias para
analizar, desde una perspectiva global, el estado de la cuestión del
turismo en la costa mediterránea española en sus diferentes dimensiones.
Las ponencias se distribuyeron en tres bloques, analizando las dinámicas
del fenómeno de la densificación costera a nivel global; la actividad de
los agentes implicados en la creación de nuevos modelos de planteamiento
urbano, responsables de políticas territoriales y diferentes sectores de
la empresa privada; y, finalmente, el examen a diferentes proyectos
internacionales, planteando diferentes criterios sobre cómo intervenir
en los territorios costeros. El simposio se planteaba ante todo desde la
formulación de preguntas: quiénes son los agentes responsables,
señalando y reflexionando las directrices para el desarrollo de la
costa; qué conflictos y beneficios contienen las actuales políticas de
gestión y las dinámicas de ocupación y estructuración de los
territorios; cómo producir nuevos modelos de espacio costero; cómo
generar una situación en la que se equilibre la protección ecológica y
calidad del entorno con los intereses económicos.
Dentro del inmovilismo. El objetivo perseguido por Intelligent
Coast es generar el necesario diálogo que produzca soluciones
consistentes, pero el simposio se deshizo por la falta de autocrítica
existente y las defensas exacerbadas y sordas que se postularon,
habiéndose mostrado por parte de la mayoría de los participantes un
autismo en defensa de los intereses propios de las empresas u
organizaciones a los que los ponentes representaban. La falta de
aceptación y apertura hacia otras posturas -que podrían enriquecer el
diálogo y hacer emerger coincidencias productivas- han hecho caer dentro
del inmovilismo a este seminario.
La discusión, a grandes rasgos, se dividió entre integrados y
apocalípticos; entre fascinados y detractores; entre los que se oponen a
que la costa pase a ser un parque temático -proponiendo paralizar todo y
dar marcha atrás sin argumentos claros de cómo lograrlo- y los que sólo
ven en la superdensificación beneficios y enfatizan el mantenimiento de
las presentes e insostenibles dinámicas. En este orden de cosas, se
advierte que los arquitectos tienen poco o nada que decir e intervenir
sobre la cuestión si no se manejan al servicio de intereses
profesionales creados.
Al apelar a la actual tendencia de imbuir todo ejercicio de pensamiento
sobre arquitectura de un reclamo mediático, se optó por promocionar las
ideas que surgían de una conversación entre dos figuras entronizadas,
que se han arrogado a sí mismas del título de profetas y analistas de la
realidad sucia de nuestro tiempo: Rem Koolhaas y Michel Houllebecq. Esto
sirvió involuntariamente de colofón para probar el fracaso de las
macro-ideas formuladas por individuos alejados del mundo sobre el que
están opinando, de manera que sus pensamientos devienen frívolos y
simples, inútiles más allá de servir en la construcción de la pose del
personaje que ellos desean representar. Koolhaas, obsesionado por
publicitar los actuales proyectos que OMA está realizando en Dubai, ha
perdido toda su mordiente. Acomodado en sus oropeles, dio reflexiones
huecas, y la conversación sostenida con el divagante y errático enfant
terrible Houllebecq (cuya idea más «arriesgada» fue señalar el futuro de
la costa española como geriátrico turístico) estuvo carente de auténtica
inteligencia. Este último acto del simposio evidenció la necesidad de un
cambio de orientación en las actitudes productoras de la teoría de
nuestro tiempo dentro de la sociedad del espectáculo, puesto que, estos
personajes, antes que aportar lucidez, se encargan de difuminar y
entorpecer la realidad.
Un encuentro necesario. Turismo XXL. La Megalópolis Europea ha
sido un encuentro necesario. Su equipo gestor ha demostrado capacidad
para promover una actividad de reflexión amplia sobre una problemática
urgente y compleja, dando comienzo a un debate que se irá articulando
progresivamente, a medida que se sucedan nuevas iniciativas promovidas
por Intelligent Coast, ante todo, comprendiendo que su actividad debe
concentrarse en afianzar estrategias e ideas que permitan instigar una
reacción de los actores involucrados para modificar claramente el
destino de la costa mediterránea. Y esto obliga a huir de todas las
especulaciones fastuosas.

9 Agosto 2007
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